Desde un principio me gustó la idea de visitar Cancún. El viaje fue planeado desde noviembre y por acá en el norte comenzaba hacer frío. No es un clima que me agrade bastante, tampoco mi favorito. Todo estaba listo. De hecho no necesitaba mucho: una pequeña maleta con 2 pares de jeans, blusas de algodón, traje de baño, sandalias, un par de zapatos abiertos, tenis, el celular y mi lap. Apenas descendió el avión, vi a un chico posando para la que, al parecer de su cara, serían unas vacaciones inolvidables. Eso me alegró mucho. Siempre me ha gustado contagiarme de la felicidad de las personas. La temporada invernal a mi parecer, es una de las mejores para visitar el Caribe Mexicano. No hace tanto calor y el viento de la tarde es perfecto. Mi capital no era mucho, así que decidí llegar a la casa de mi tío Daniel, (que por cierto trabaja mucho y lo explotan), hacerme amiga del vigilante y preguntarle cuál era la mejor forma de llegar a la playa más cercana. -“Tom...
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